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NFL

Reid es más que un coach

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Si hay algo que caracteriza a Andy Reid más allá de su apariencia bonachona es su capacidad para conectar con quienes lo rodean.

Andy Reid es el tipo de persona que cae en la categoría de “players coach”, porque se interesa en la vida de sus jugadores, más allá de lo que hacen dentro del campo.

Es por ello que Reid podría ser el factor determinante en el juego del próximo domingo, ya que los integrantes de los Chiefs están dispuestos a hacer lo que sea con tal de entregarle su primer campeonato como head coach.

Los Chiefs llegaron a Miami con una camisa hawaiana en honor a su coach.

“Ganar el título por él es simplemente la meta”, así resumió Travis Kelce, ala cerrada de los Chiefs, el objetivo del equipo de cara al Super Bowl LIV.

Es la segunda oportunidad que se le presenta a Reid de ganar su primer campeonato de la NFL, después de que hace 15 años perdió la edición XXXIX cuando estaba el frente de Philadelphia Eagles y fue superado 24-21 por New England Patriots.

Se trata del head coach con más triunfos en la historia de la NFL sin un anillo de campeón. Reid suma 221 triunfos en su carrera, entre temporada regular y playoffs, y se encuentra en el sexto lugar de victorias en la historia de la liga.

Todos los nombres que están por encima de él tienen al menos dos campeonatos: Curly Lambeau (229 triunfos y 6 títulos), Tom Landry (270 y 2), Bill Belichick (304 y 6), George Halas (324 y 6) y Don Shula (347 y 2).

Llegó a Miami al frente de Kansas City con la bendición de su ex jefe, Jeff Lurie, dueño de los Eagles, a quien le costó mucho trabajo tomar la decisión de dejarlo ir de su equipo, en la que ha sido la más difícil de su carrera.

Así lo relató a The Philadelphia Inquirer, diario al que contó que el día que le comunicó la noticia, lo abrazó y le pidió que lo acompañara a la cafetería del equipo en donde estaba todo el personal de la organización reunido y lo ovacionaron de pie para despedirlo con un pastel y un balón firmado por cada uno de ellos.

El último balón de juego que Lurie le entregó a Reid.

Fue un gesto de gratitud por los 14 años de servicio, que rindieron en nueve temporadas clasificando a playoffs, seis títulos divisionales, cinco apariciones en el Juego de Campeonato de la Conferencia Nacional y solamente tres temporadas con récord perdedor.

“Desde el día en que llegó ahí hace 15 años, o lo que sea antes, fue amado en ese edificio y apreciado. Su ética de trabajo, su atención al detalle, su preocupación por los individuos desde el punto de vista humano; son cosas de las que la gente no se entera fácilmente o puede ver”,

Jeff Lurie, dueño de Eagles.

Si alguien sabe de segundas oportunidades en la vida, ese es Michael Vick, quien tras pasar tiempo en la cárcel por ser parte de una organización que celebraba peleas clandestinas de perros en una de sus propiedades, llegó a jugar para Reid en Philadelphia.

Reid ayudó a que Vick retomara además de su carrera, el rumbo de su vida.

“Afortunadamente, gracias a Dios, llegué al lugar correcto, con la persona correcta. Alguien que entendió perfectamente mi situación, y que sabe lo que significan las segundas oportunidades en la vida”, comentó Vick tras la conferencia de Fox Sports.

“Nunca (en mi carrera) tuve a un entrenador que me llamara tantas veces a su oficina para simplemente platicar, hablar de lo que fuera, yo quería estar ahí y lo hice muchas veces sin que me llamara. Fue la época en la que más estuve abierto a ser entrenado, y en la que conseguí todo lo posible en el deporte, más allá de no ganar un anillo”.

Ese mismo sentir se percibe entre sus jugadores actuales, como Sammy Watkins, receptor abierto, quien fue enfático en el Opening Night cuando habló de su coach.

“Conocerlo como entrenador, un entrenador que realmente se preocupa, un entrenador con el que realmente puedes hablar es probablemente la mejor decisión que he tomado en mi vida venir a jugar para él”, dijo Watkins.

El domingo llega una nueva oportunidad para Andy Reid de finalmente conquistar la gloria y ganar el Super Bowl como head coach y su experiencia y conexión con sus jugadores puede ser determinante.